Dinámicas de la segregación. Movilidad cotidiana en Montevideo

La movilidad es crucial en la vida urbana. Las personas se desplazan cotidianamente usando diferentes medios de transporte, con objetivos y recorridos variados, implicando tiempos y circuitos distintos. Esas dinámicas se estructuran con claridad en base a las posiciones sociales de los habitantes; desde las inferiores los movimientos y en consecuencia el acceso a oportunidades, están severamente limitados, son claramente más dificultosos. Además, la movilidad estructura la visibilidad, la aparición de Otros: la distancia social se expresa en el establecimiento de fronteras, de barreras de acceso. Por ejemplo, de un lado se dicen rodeados, cercados ante la presencia de “sujetos peligrosos”, y confinados a la localidad donde residen; del otro lado, el temor se vive como acecho de figuras amenazantes que vienen de fuera, tras los márgenes, y parecen haberse saltado “su lugar”.

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Las marcas de clase de la inseguridad ciudadana

Cuando los montevideanos hablamos de inseguridad, los pobres y los jóvenes aparecen como categorías sociales predilectas en la asignación de estigmas. Cuando el miedo urbano se expresa en las “percepciones” de los ciudadanos los sujetos peligrosos tienen generalmente una edad y una clase social bien definida. Aquí se analizan son los mecanismos que se ponen en juego para prescribir las características de los sujetos peligrosos, clasificarlos y fijar un sistema de diferencias en la asignación de los estigmas. Estos discursos permiten visualizar la complejidad de los mecanismos que la fragmentación urbana dispara: las fronteras simbólicas de la convivencia en la ciudad son también productoras de la exclusión y la desigualdad.

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Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud

Hablar de la juventud implica darle un sentido compacto. Detrás del término se esconden las diferencias que hay entre los jóvenes. En un primer plano, se advierten en las condiciones sociales de partida, la situación del hogar de origen. Por otro lado, se hallan las diferencias biográficas: los acontecimientos personales, los recorridos, las elecciones, las duraciones y los resultados. Por último, se presentan diferencias en las disposiciones, las opiniones, las actitudes y las representaciones que tiene el individuo de sí mismo y del mundo. Estos tres niveles se hallan inexorablemente ligados entre sí; este trabajo da cuenta de la heterogeneidad de los adolescentes y los jóvenes uruguayos de 12 a 29 años en 2008, en estos tres planos.

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